El Reverendo Padre Antonio Bolik es recordado con profundo respeto y gratitud por la comunidad encarnacena, especialmente por su incansable labor en el barrio Santa Rosa, donde dejó una huella imborrable como promotor del desarrollo comunitario. A su llegada a la ciudad de Encarnación, inició una dedicada y perseverante labor pastoral, educativa y cultural que se extendió a lo largo de 19 años de servicio comprometido.